No
permitamos que el mundo deforme nuestros cuerpos, nuestro pensamiento y que
manchen nuestro espíritu con banalidades.
Pensemos en el hermoso lugar que Dios tiene
preparado para nosotros, cuidemos nuestra alma
No hay porque preocuparse por la apariencia,
recordemos que el tiempo en la tierra es corto comparado con una eternidad de
alegría al lado de ángeles, arcángeles y querubines.
Di no a la
idolatría del sistema J
